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La Vida es Corta

La vida es corta. Lo he dicho alrededor de un millón de veces. Con un sano respeto por la historia y filosofía, realmente puedo mirar el panorama extenso, especialmente relacionado con el desarrollo humano, pero en el momento presente, soy partidaria de ser feliz y centrarme en lo positivo, porque la vida es demasiado corta para quedar atrapada en preocupaciones innecesarias o cosas tontas del ego. Pero recientemente, la vida se siente un poco larga para mí. Si piensa en todas las experiencias que acumulamos a lo largo de la vida, todas las decisiones que tomamos, todos los grandes eventos por los que pasamos, al final, es mucho. Así que en varios puntos de la vida, surge la pregunta, ¿qué más se puede hacer?


No me malentienda. No he terminado de ninguna manera, pero definitivamente se está volviendo más difícil de encontrar lo que sigue adelante. Nacemos, nos educamos, algunos nos casamos o nos juntamos, otros de nosotros tenemos hijos, algunos de nosotros perseguimos aventuras emocionantes, creamos y desarrollamos carreras, somos voluntarios, algunos de nosotros tenemos nietos y bisnietos, viajamos, obtenemos más educación, comenzamos nuevas carreras, nos jubilamos y después ... ¿qué sigue?


No sé. He estado tan ocupada estableciendo metas y alcanzando todos los hitos normales en la vida que el año pasado fue quizás la primera vez que no me concentré en lo que sigue, sino más bien en "cómo supero este ”período.


Ahora, se siente como si estuviera frente a un gran espacio vacío delante de mí. Creo que todos podemos tener una experiencia con esto, así que ciertamente no estoy tratando de describir a todos, pero para mí, esto sucede cuando he alcanzado todos mis objetivos actuales, de los cuales la mayoría están en un tablero de visión, y de repente tener un lienzo en blanco. Eso nunca ha sido un problema para mí antes. Solo creo una nueva visión y me embarcaba y empezaba a trabajar en mis próximas metas, aspiraciones y deseos. Pero ahora, no puedo pensar en mucho. Y eso me da un poco de miedo.



Esto me hizo pensar que tal vez parte del problema ha sido por lo que todos hemos pasado los últimos 16 meses. Quizás una parte de mí aún no lo haya procesado todo. Pensé que lo había hecho, pero después de todo esos meses de sentirme atrapada y atascada y aislada, pensé que estaría enfocada como un láser en nuevas metas. También pensé que saldría corriendo para hacer cosas. O hacer nada. Ir al cine, ir a la playa, ir al centro comercial. Y, sin embargo, nada de eso me parece atractivo en absoluto. Estoy perfectamente feliz quedarme en casa, trabajar en mi proyecto de paisajismo y hacer mi trabajo virtualmente. Mientras ciertamente no hay nada malo en lo que estoy haciendo o sintiendo, hay una parte de mí que se pregunta si hay algo un poco mal.


Después de meditar, pensar y analizar mis sentimientos, creo que es esa pregunta: ¿qué más hay de hacer? ¿Por qué necesito hacer algo? He alcanzado muchos de los principales hitos, francamente, y si bien no he terminado con mi carrera, no siento ningún impulso fuerte para hacer mucho de algo mas ahora. Y eso me está asustando un poco, porque me quedan muchos años de vida y ciertamente necesito hacer algo con ellos. Quizás el impacto de la interrupción que todos hemos experimentado me hizo reconsiderar casi todo sobre mi vida, mis prioridades y mis valores. Y yo no he resuelto todo esto todavía.


En lugar de forzarme a nuevas metas o esforzarme por hacer cosas solo por hacer

cosas, estoy adoptando un enfoque mucho más consciente. No sé adónde quiero ir ni qué

quiera hacer, por lo que la solución consciente es hacer una pausa. Es el momento de permitir que mi sistema se recalibre a mis nuevas circunstancias y practique mucha autocompasión para no juzgarme por no saber qué hacer a continuación.

Creo que nos cuesta rendirnos al hecho de que a veces no sabemos qué hacer o que no tenemos la respuesta correcta. Sé que a nuestros egos no les gusta eso. Trato de no permitir que mi ego dirige mi vida, aunque, por supuesto, a veces, sí se hace cargo. Ahora mismo, sin embargo, desde no saber qué es lo correcto para mí, voy a aceptar que estoy en una espacio de fase de transición que todavía no entiendo de el todo, así que le daré algo de tiempo. Seguiré haciendo mi trabajo, seguiré trabajando en los proyectos de mi hogar, disfrutando reconectarme con las personas que me importan y ser paciente. Yo confío que llegarán las respuestas, pero también entiendo que no tengo el control de cuándo aparecerán. Yo solo sé que lo harán y despues sabré mis próximos pasos.


Eso no es una cosa fácil de hacer. Practicar la atención plena durante muchos años me permite hacer eso, pero todavía hay mucha incomodidad con él. Soy un tipo de persona orientada a la acción, por lo que no es fácil de que dé un paso atrás y permita que lo que suceda siga su curso. Pero en este caso, yo no tengo ganas de hacer nada de todos modos, por lo que probablemente sea lo correcto. Yo también pienso que estamos muy condicionados para hacer algo todo el tiempo: estar ocupados, ser productivos, hacer, hacer, hacer. Pero lo que con frecuencia logramos de eso es, bueno, nada bien. No se trata de calidad, solo cantidad.

Independientemente de lo que estemos sintiendo, nuestras emociones son válidas e importantes. Ellos comunican algo para nosotros y es importante que identifiquemos cuáles son esos sentimientos para poder informar nuestras próximas acciones. El sentimiento más fuerte que sigue subiendo a la cima para mí es en realidad el cansancio. Me siento cansada. Puede que no tenga sentido sentirse cansado después de estar sentado en casa durante un año, pero no es físico. Mi mente está cansada. Estoy cansada de planificar, cambiar, adaptar, responder y tal vez simplemente de pensar. Sé que no estoy sola en esto porque uno de los temas principales que sigue apareciendo en mis sesiones de coaching de liderazgo es la agitación. Pero lo que llamamos agotamiento podría ser cualquier número de condiciones, todas las cuales son diferentes y requieren una intervención diferente. El daño primario del estrés negativo es físico. Con el agotamiento, el daño principal es emocional. La fatiga de compasión, que es un riesgo real para los cuidadores, produce daños físicos, emocionales y conductuales a nuestros sistemas.


Definitivamente me siento mal y como siento que lo que sea que me está pasando es emocional, estoy considerando que bien podría ser agotamiento. Algunos de los signos de agotamiento incluyen un embotamiento de emociones, sentirse agotado mental o físicamente o comenzar el día sintiéndose agotado. Algunos pueden experimentar una pérdida de motivación, ideales y / o esperanza, y una sensación de desvinculación. Yo puedo definitivamente marcar algunas de esas casillas y es importante tomar medidas porque el agotamiento puede conducirse a la depresión e incluso a sentir que no vale la pena vivir la vida.


Si sospecha que está agotado, si es posible, tómese un tiempo libre del trabajo. Una de las únicas formas de recuperarse adecuadamente del agotamiento es alejarse de su trabajo por un tiempo. Si no puede tomar unas vacaciones, ¿qué tal unos fines de semana largos? A diferencia de la mayoría de las otras naciones industrializadas, la Estados Unidos es el único país que no requiere tiempo libre anual, pero el 90% de los trabajadores si ganan una cierta cantidad de vacaciones pagadas a través de sus trabajos. Desafortunadamente, más de la mitad de los trabajadores Estadunidenses informaron sentirse culpables por tomarse vacaciones y dejaron 768 millones de días de tiempo pagado fuera de uso en el año 2018. Esa tendencia continuó en el 2019.


Teniendo en cuenta que la mayoría de nosotros tomamos cero días de vacaciones en el 2020 durante los cierres, muchos de nosotros no hemos tenido un descanso muy necesario del trabajo además del estrés adicional que la mayoría hemos tenido que soportar. Eso no es bueno porque, bueno, conduce al agotamiento.


Si no está trabajando pero se siente mal, podría ser estrés negativo. No hay duda de que hay millones de gente que está sufriendo eso en este momento. Los síntomas incluyen emociones excesivamente reactivas, y una pérdida de energía por un compromiso excesivo. El daño del estrés negativo a largo plazo es físico, como presión arterial alta, úlceras y sistemas inmunológicos comprometidos. Para abordar lo negativo del estrés, la técnica más poderosa que puede practicar es el cuidado personal y la autocompasión. Ser amable consigo mismo, ser amable, ser cariñoso. Medite, haga algo relajante, y alivie tanto estrés innecesario como sea posible. Su sistema necesita un descanso del estrés, así que evite situaciones estresantes, personas que lo agravan y eventos estresantes: atascos de tráfico, multitudes ruidosas o esfuerzos por la perfección, por ejemplo. Es hora de dejarlo ir, al menos temporalmente, hasta que su sistema se recupere y puede volver a la mayor parte de las experiencias de la vida.

La fatiga por la compasión es un animal completamente diferente, donde nos agotamos al servicio de otros. Hay tantas personas que han puesto sus vidas en espera durante esta pandemia para cuidar a los que perdieron sus trabajos, a los que se enfermaron y, por supuesto, a los que, en última instancia, murieron y es difícil recuperarse. Los síntomas incluyen hipersensibilidad emocional, estímulos cargados, agotamiento emocional, ira, irritabilidad, evitación y agotamiento físico. La fatiga por compasión no solo puede conducir a la depresión y una imagen negativa de sí mismo, sino que también puede conducir a comportamientos autodestructivos, como adicciones, autolesiones y el suicidio. Si cree que puede estar experimentando fatiga por compasión, es importante contactar a un profesional que pueda ayudarlo navegar de regreso a un estado de normalidad.


Incluso para aquellos de nosotros que parecemos haber superado este episodio bastante ilesos de un perspectiva externa, es fundamental que nos registremos y nos aseguremos de que nuestra salud mental esté realmente intacto. Lo más probable es que la mayoría de nosotros hayamos experimentado eventos que hayan afectado nuestra salud mental, por lo que es importante reconocer que es normal después de cualquier desastre, que este año pasado sin duda ha estado en varios niveles, haber recibido un golpe y no indica que haya algo malo con nosotros. Es normal. Somos normales. Y no solo es normal, sino perfectamente aceptable de tomar cualquier paso que necesitemos para volver a un estado de bienestar en este punto.


Como si todo eso no fuera suficiente, también hemos tenido mucho tiempo para rumiar, autocriticarnos y preocuparnos, que no es raro de que no todos estemos celebrando en este momento. Optimistamente pensé que nos sintiéramos muy bien ahora, pero según mis propias experiencias y las de mis clientes, eso simplemente no es cierto. No solo estamos ansiosos, preocupados y algo cautelosos, sino que llevamos este equipaje del último año y medio que quizás no sepamos cómo liberarnos.


Si está luchando con la vida en este momento, tal vez hacer una pausa podría serle útil. Puede que tenga que tomar decisiones inmediatas con respecto a su carrera o sus condiciones de vida, por lo que ciertamente no estoy tratando de minimizar esas presiones desagradables. Pero entre lidiar con eso, ¿puede hacer una pausa para considerar qué ha cambiado en usted desde que comenzó todo esto? ¿Esta revalorizando lo que lo hace sentir realizado, seguro o feliz? No lo empuje debajo de la alfombra. Haga lo que tenga que hacer por su propio bienestar en este momento, pero tome la pausa reflexiva necesaria para realmente observar sus sentimientos, sus pensamientos y sus acciones. Quizás sea el momento de hacer algunos cambios. Tal vez no. Pero, ¿no merece invertir un poco de tiempo en usted mismo para identificar lo que sigue en su propia vida? Y definitivamente merece obtener apoyo externo si está lidiando con problemas de estrés, agotamiento o fatiga por compasión.


Independientemente de su estado mental actual, la meditación de atención plena nos permite restablecer nuestro sistema, calmarnos, ganar claridad y simplemente ser. Tal vez no siempre tengamos que esforzarnos por alguna cosa. Tal vez esté bien estar solo por un tiempo. La vida puede ser corta o puede parecer larga, pero depende de nosotros mismos determinar la calidad de vida que tenemos mientras estamos aquí. Muchos de nosotros necesitamos hacer algunos ajustes o darnos tiempo para aclimatarnos al mundo como es ahora. Pero vale la pena invertir tiempo y reflexionar internamente para descubrir lo que tenemos que hacer para restaurar nuestra sensación de bienestar.


Quiero volver a sentir que la vida es corta porque eso normalmente me llena de impulso, emoción y gratitud. Y el hecho de que no me siento así, lo cual no es lo normal para mi, me dice que necesito reducir la velocidad y hacer un poco de auto-reparación. No puedo tomarme unas vacaciones pronto y como he mencionado, no me siento motivada para ir a lugares públicos, pero puedo tomar un par de días libres a la semana, hacerme salir al menos un poco, sumergir los dedos de los pies en el agua, por así decirlo, y centrarme en actividades que me proporcionen placer o relajación. También puedo estar alerta en no juzgarme a mí misma por cómo me siento. Eso no me ayudará y ciertamente no le servirá a alguien mas. Simplemente necesito sanarme y tomar el tiempo que sea necesario.


Ya sea que la vida se sienta corta o larga, ¿no merecemos disfrutarla al lo máximo? Si, lo merecemos. Y eso puede significar darse un descanso o tiempo para sanarse o buscar apoyo si lo necesita. Superaremos estos desafíos si simplemente nos tomamos el tiempo para ser conscientes de nuestros estado de ánimo. Una vez que estemos bien de nuevo, tendremos más que suficiente energía y motivación para ser de mayor servicio a los demás, por lo que en todos los sentidos, volver a nosotros mismos es probablemente lo más importante que podemos hacer.

Hasta la próxima vez. Manténgase sano, sea amable con usted mismo y con los demás, y recuerde estar presente en la atención plena.

Que tenga una semana maravillosa.

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