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Personas Comportándose Mal

Me he mantenida completamente alejada de las noticias durante las últimas semanas, pero sentí que era hora de ponerme al día para que no diga nada insensible por falta de conocimiento. No fue una buena experiencia. Gente que se comporta mal en los aviones, gente que se comporta mal en las tiendas y gente que se comporta mal en las autopistas. Aquí en Los Ángeles, hubo la trágica historia de un niño de 6 años que fue asesinado por alguien en un caso de furia en la carretera. Un conductor cortó frente a un auto y la madre en ese auto evidentemente movió el dedo hacia el conductor que tenía un arma y disparó, matando a su niño. Los efectos viscerales de solo unos minutos de ver las noticias fueron abrumadores para mi y tuve que apagarlo.


¿Por qué nosotros, como especie, nos comportamos de estas maneras que solo empeoran la vida de todos? No estoy hablando de personas que se comportan mal desde una perspectiva crítica de correcto o incorrecto aquí. Estoy hablando de "mal" al respecto de ser egoísta y de no beneficiar a los demás. Y no me refiero a algunos de los otros eventos que capté en mi breve vistazo a las noticias, como tiroteos masivos en varios estados. Eso no se trate de comportamiento malo; esas son circunstancias en las que alguien planeó y estableció de dañar a otros. Pero para la mayoría de nosotros, comportarse mal se reduce al ego. El ego nos dice que todos estamos separados y que somos la persona más importante en ​​cual sea la situación en la que nos encontremos. Pero ninguno de las dos cosas podrían estar más lejos de la verdad. Esta es la forma definitiva de la inconsciencia. Todo lo que hacemos afecta a otra persona porque no solo estamos todos conectados, pero cada acción que tomamos fluye y tiene consecuencias desconocidas en el mundo.


Considere la tragedia del niño de seis años. No conozco todos los detalles de lo que ocurrió en ese autopista, pero no provocó ningún accidente ni ningún tipo de tragedia hasta el punto que la madre le respondió al otro conductor con su dedo y el otro conductor respondió con disparos. Solo considere realmente esto. La madre estaba claramente enojada con lo que hizo el otro conductor y el otro conductor estaba claramente indignado por su respuesta. Y ahora, la madre ha perdido a su pequeño y al tirador, una vez capturado, pasará el resto de su vida en prisión.


Este es un ejemplo extremo de cómo la inconsciencia contribuye a destruir nuestro bienestar, y como puede ser un camino para acabar con una vida. Es totalmente evitable y, sin embargo, sucede porque algunas personas no reconocen que la sensación de que alguien nos está haciendo algo no suele ser real y porque cuando ocurre algo que nos asusta, como que alguien nos corte en la autopista, nuestro cerebro inunda nuestros cuerpos con hormonas del estrés porque estamos potencialmente en peligro. Una vez que nuestro corazón está acelerado, la sangre sale de nuestro cerebro y llega a nuestras extremidades para que podamos luchar, y en ese momento no podemos tomar buenas decisiones porque literalmente no podemos pensar con claridad.


Vivimos en un mundo muy poblado que está siendo abrumado simplemente por nuestros altos números de habitantes. Y la mayoría de nosotros vivimos en ciudades donde el tráfico pesado es la norma, donde los aeropuertos están abarrotados de gente y donde vivimos muy cerca de nuestros vecinos, lo que crea la oportunidad perfecta para la lucha y confrontación. ¿Me gusta la música alta de mis vecinos? No, normalmente no, a menos que estén jugando el tipo de música que me gusta. ¿Aprecio que riegan mucho su césped que rocía mi jardín tolerante en las corrientes de aire que produce malas hierbas masivas que tengo que arrancar? No. Pero, ¿les hago algo vengativo porque no me gusta lo que hacen? No, porque yo se que no me están haciendo nada. Reconozco que nuestras casas están a solo 16 pies de distancia y que sus valores no son los mismos que los míos y que no tengo derecho a declarar que mi los valores son "correctos".


Este es el mundo en el que vivimos. Si mis vecinos hicieran algo que realmente afectara mi salud, como tocando la música durante la noche cuando no pueda dormir, podría ir a la puerta de al lado y preguntar si podría discutirlo, pero aún así no los arremetería . Tomé la decisión de vivir en esta ciudad llena de gente, así que necesito adaptarme a mi entorno. Tengo la opción de elegir mis propios comportamientos, pero no los de los demás. Ser consciente significa que estamos aumentando continuamente nuestro nivel de inteligencia emocional y comprender que comportarse sin pensar no resuelve el problema. Nunca.


Esto se está viendo ahora en todo el país en los estados vacunados versus no vacunados y enmascarados versus desenmascarados. ¿Desearía que todos se vacunaran para que yo me sintiera más segura y desearía que usaran una máscara si no estuvieran vacunados? Seguro. ¿Pasará? No. Y no es para mi de determinar que están equivocados y que yo tengo la razón. Depende de mí tomar medidas para sentirme más seguro, si la seguridad es mi problema. No hay absolutamente ningún beneficio para mí ni para los demás de hacer una escena en público a ambos lados del problema. Eso no va a cambiar el comportamiento de nadie, jamás. Cuando se me da la oportunidad, señalo absolutamente por qué es importante considerar el beneficio mayor, pero eso es parte de mi rol profesional y todavía lo hago cuando me lo piden. Mi papel no es decidir que yo tenga razón y ellos están equivocados. ¿Cómo pudiera saber eso con certeza de todos modos con cualquier tema?


¿Lo qué me salva de una completa depresión por la cantidad de personas que parecen pensar en ellos mismos y no parecen importarles el resto de nosotros es esto… que no son la mayoría de la gente. Entonces, si siente que el mundo es un lugar grande, aterrador y peligroso, haga una pausa y mire su propia comunidad. Lo sé por mí, no conozco a una sola persona que no esté vacunada ni que no entiende que necesita usar una mascarilla si no está vacunado. No conozco ninguna persona que no ha intentado ayudar a otros durante el período extremadamente difícil que hemos pasado durante los últimos 14 meses. Y no conozco a nadie que haya causado una tragedia o destrucción a otros. Incluso mi vecino, a veces ruidoso, me preguntó recientemente si estaba bien con respecto a Covid 19.


Si bien creo que nuestros políticos han hecho todo lo posible por dividirnos para su propio beneficio personal, la mayoría de la gente sigue siendo empática y cariñosa. Y somos muy indulgentes con la mayoría de los comportamientos por fallos humanos de otros. Todavía hay mucho juicio, por supuesto, porque es difícil no juzgar a un adulto haciendo un ataque en público por algo como usar una máscara, ese es nuestro ego desenfrenado por ambos lados. Pero al mismo tiempo, puede ser difícil para cualquiera no juzgar cuando llega a algo así como el asesinato de un niño de 6 años.


Por favor, no me malinterprete sobre esto. De ninguna manera estoy perdonando a alguien que le dispara a un niño de seis años de edad. Es repugnante. Me siento fatal por la familia y tengo que tener claro que muchos juicios vendrán sobre mi contra la persona que le disparó a este niño, en lo que tengo que dedicar tiempo para poner bajo control. ¿Y por que hacer esto? Porque el juicio hiere al que juzga. Cambia nuestra perspectiva del mundo y tiene un impacto directo en nuestra salud. Alimenta el ego, aumentando nuestras probabilidades de reaccionar a situaciones de una manera que no nos beneficiará a nosotros ni a otros. Juzgar a los demás no les hace nada, solo daña nuestro propio bienestar.


Cuando veo a alguien que tiene un colapso porque una empresa le dice que tiene que usar una máscara para entrar, puedo encontrar algo de empatía, no por su comportamiento, sino por el hecho de que tienen tan poco control sobre sus emociones. También me pregunto qué tan mortificante debe ser de verse ellos mismos comportándose como un niño pequeño en la televisión nacional. En ese caso, es fácil decidir que dañar mi propia salud al juzgar a la persona no es una buena opción, así que intento conscientemente de encontrar empatía, o como mínimo, curiosidad en su lugar.


Es mucho más difícil cuando alguien ha sido herido o asesinado, pero considere que la persona quien mató al niño de 6 años no estaba pensando en quién podría estar en el auto, qué daño podría causar o cuán completamente absurdo era disparar un arma en cualquier lugar. Y por supuesto, su ego estaba en plena floración con un gesto de la mano, no pensaron en el hecho de que simplemente arruinó su propia vida para siempre, lo que ciertamente no sirve a su ego. No tengo ninguna duda de que la justicia seguirá su curso, pero eso no traerá de vuelta a ese niño inocente. Y todo episodio podría haberse evitado si ese tirador hubiera entendido que cada acción que tomamos pone en acción ondas de formas que no podemos controlar, por eso es tan importante actuar con atención plena.


La atención plena se trata de una conciencia total. Cuando resuena la música de mi vecino, soy consciente de mis propios sentimientos al respecto, me pregunto qué me molesta y lucho con mi irritación versus llevar mi día con una actitud positiva. Pero también soy consciente de que ellos están gozando de su música, que pueden quizás ni siquiera ser conscientes del hecho de que podría molestar a otros y que yo tampoco soy la vecina perfecta. Pienso en el hecho de que frecuentemente me levanto a las 3 o 4 de la mañana y aunque trato de ser callada, entrar al estudio requiere abrir y cerrar dos puertas que están justo enfrente de su dormitorio. A veces olvido que dejé una ventana abierta la noche anterior y que el ruido de mi computadora o televisión podría filtrarse hasta que me doy cuenta y la cierro. Mis árboles sobresalen de mi propiedad, lo que significa que tienen que rastrillar muchas hojas y semillas de mi palmera. Y la lista continua.


El caso es que ninguno de nosotros somos perfecto porque somos humanos. Entonces, cuando alguien hace algo como cortarte en la autopista, considera si alguna vez ha hecho algo desconsiderado a los demás cuando conduce. Las probabilidades son que quizás si se le ha olvidado de señalar o desviarse de los carriles porque lo distrajo un niño que gritaba en el asiento trasero o accidentalmente ejecutando una señal de alto. Si expande esa conciencia a otros escenarios, nuevamente, le animo a pensar en todas las veces que hiso algo que podría haber agravado a otros, completamente por accidente, donde usted sabe por qué lo hizo, pero ellos no. Realmente no hay un una buena razón para gritar, dar pisotones o atacar a los demás. A menos que esté en un estado de peligro físico, es solo su ego asomando su fea cabeza. Y una vida impulsada por el ego es una existencia muy vacía.



He dicho que nos comportamos mal por nuestro ego, lo cual es cierto, pero para llevar esto a algo más concreto, mucho de ello se debe al miedo. Cuando sentimos miedo nos puede ayudar de examinarlo antes de actuar. ¿Hay un peligro real? ¿Hay alguna razón para reaccionar ante la circunstancia que estamos enfrentando? Usualmente no. Que alguien le señale con el dedo no es un peligro real, pero el ego lo traduce en miedo: estás bajo amenaza. Pero no existe una amenaza real. No hay razón para tomar represalias y, por supuesto, ciertamente, nunca es motivo para dispararle a alguien. Ya sea sonando nuestras bocinas y pitándole al otro carro, gritándole a otros conductores, seguir a alguien que le ha ofendido en la carretera ... ¿qué creemos que estamos logrando? Solo estamos intensificando la situación escuchando nuestros egos y es una demostración del hecho de que no tenemos una autorregulación fuerte.


La inteligencia emocional se compone de cinco áreas, autoconciencia, conciencia social, empatía, manejo de relaciones y autorregulación. Quizás la pandemia haya debilitado específicamente nuestra capacidad de autorregulación. Muchos de nosotros nos sentimos agotados, lo que debilita nuestra capacidad para moderar nuestras emociones. Y muchos de nosotros no hemos estado cerca de muchas personas durante más de un año. Puede ser un shock para el sistema encontrarse repentinamente entre una multitud de gente o atrapados en el tráfico. La mayoría de las personas todavía experimentan al menos un nivel bajo de ansiedad constante, lo que significa que estamos más propensos a arremeter contra la menor provocación.


Este podría ser el mejor momento para practicar seriamente la atención plena. Ser consciente de lo que sucede a nuestro alrededor y cómo lo estamos procesando dentro de nosotros. Antes de salir al mundo dedique unos minutos a registrarse. ¿Tiene miedo? ¿Estas ansioso? Lo se por mi misma, yo no estoy lista para lidiar con el tráfico de parachoques a parachoques, que ya era un problema para mí antes de la pandemia. Y me siento bastante bendecida de no tener que hacerlo todavía, así que no voy a hacerlo. Tengo mucho trabajo para prepararme primero!


Pero incluso si no tiene otra opción, no hay razón para no asumir la responsabilidad de cómo se siente antes de salir de casa y cómo se comporta una vez que está en público. Si va a conducir, escuche un audiolibro, aprenda un nuevo idioma, escuche música alegre o encuentre otra cosa que evita que su mente caiga en ira y frustración por las condiciones de la carretera. Aceptar que llegará allí cuando llegue, no puede controlar los atascos. Si viaja por aire, nuevamente, verifique con usted mismo con anticipación. Prepárese para el hecho de que los aeropuertos van a estar llenos de personas con diferentes creencias y comportamientos y que el avión probablemente estará lleno. Y si alguien hace algo sin sentido, intente recordar que no se despertaron esa mañana conspirando para hacerle daño. Llegar a un estado de ira o rabia no solo es inútil, sino que podría resultar en una tragedia que cambia la vida.


Lo he dicho antes, pero lo diré de nuevo, hemos tenido un año muy duro. Mientras que muchos de nosotros aumentamos nuestra resiliencia general debido a lo que hemos experimentado, es posible que hayamos perdido algo de resiliencia en las irritaciones cotidianas que teníamos antes de la pandemia. Bueno, estas irritaciones van a volver y cada uno de nosotros tenemos una oportunidad de explorar cómo nos sentimos, a qué tememos, qué nos molesta y qué podemos aceptar en este momento. Algunos de nosotros, como yo, puede que tengamos trabajo que hacer antes de entrar en todos los aspectos de la vida pública. Todos tenemos la oportunidad de utilizar esta experiencia para aumentar nuestra atención plena, así como la compasión por los demás, incluso cuando se están portando mal. Al emerger al mundo, tenemos la opción de hacerlo mejor de lo que era antes, devolverlo al lo mismo que era, o desafortunadamente, empeorarlo. ¿Qué va a elegir usted?


Hasta la próxima vez. Manténgase sano, sea amable con usted mismo y con los demás, y recuerde estar presente en la atención plena.


Que tenga una semana maravillosa.


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