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  • teresamckee

Tiempo Para Sanar

Había identificado un momento de sanacion como tema de enfoque para este episodio hace unas semanas. En ese momento, sentí que teníamos mucho de que sanar sobre los últimos años de luchas políticas, los últimos 10 meses de la pandemia y el impacto que a tenido en nosotros, las injusticias sociales que ya no se pueden ignorar y de la división que parece haberse fortalecido entre grupos de personas con aparentemente pocas posibilidades de resolverse.



Poco sabía que tendríamos otro evento importante del que sanar tan rápido en el nuevo año. La insurgencia que se produjo en el Capitolio de Washington DC conmocionó y entristeció la mayor parte de nosotros. Fue una prueba contundente de que no podemos abrazar el odio y la intolerancia mientras promocionamos fuerza en forma de acoso y violencia sin consecuencias. También fue otro sorprendente recordatorio de que tenemos un gran problema de racismo en este país, como si no hubiéramos ya visto suficiente evidencia de eso.


¿Cómo nos sanamos en una atmósfera tan virulenta? Practicar la atención plena ciertamente ayuda, pero no va a ser fácil de ninguna manera. Tenemos lo que se siente como problemas insuperables, pero la clave puede ser evitar mirar la imagen completa. El Covid 19 furiosamente fuera de control, la incapacidad del gobierno para gestionarlo de manera eficaz, la injusticia social, incluiso el racismo sistémico, disparidad económica y desigualdad en salud y educación. Agregue a eso una profunda desconfianza de instituciones gubernamentales y grandes corporaciones y, francamente, tenemos bastante lío.


Parece imposible que algo mejore, pero si damos un paso hacia atrás para ver la situación mejor, y reconocemos que no podemos cambiar ninguna de esas cosas directamente, solo nosotros, se vuelve un poco más manejable. Desde el alborotador confederado que enarbola la bandera hasta el negador de la máscara y los votantes descontentos de los resultados electorales, todos tienen opciones. Pueden optar por trabajar juntos para resolver nuestros problemas sociales o pueden seguir viviendo en negación de la realidad compartida en la que todos vivimos. Y también el resto de nosotros. Somos colectivamente responsables de la apariencia de nuestro mundo y si no nos gusta, podemos cambiarlo colectivamente. Pero no podemos lograr nada hasta que obtengamos nuestros propias casas en orden, por así decirlo.


El juicio, el enojo, la negación: ninguno de estos comportamientos nos ayuda a progresar. Simplemente crían más de lo mismo. El Dr. Marshall Rosenberg describe la violencia como “actuar de manera que resulte en daño o dañar, juzgar a otros, tener prejuicios raciales, culpar, señalar con el dedo, insultar, reaccionar cuando enojado, usando retórica política, a la defensiva o juzgando quién es bueno / malo o qué correcto / incorrecto son las personas ". Tenemos mucha violencia ocurriendo y ese es un punto en el que podemos todos comenzar. Podemos pensar antes de hablar. Podemos autorregularnos antes de entrar en una conversación. Podemos concentrarnos en el bien mayor en lugar de preocuparnos solo por nuestros intereses propios.


Al mejorar las relaciones y reducir los conflictos en el trabajo, con frecuencia enseño que todos tenemos nuestra propia realidad, aclarando que la realidad se basa en nuestras percepciones. Dos personas pueden mirar la misma imagen y ver dos cosas diferentes, por ejemplo, en base de sus experiencias pasadas. Un gráfico de ilusión óptica que utilizo muestra lo que parece ser una pareja en una posición íntima, pero cuando se muestra la imagen a los niños, solo ven delfines. Este ejemplo ilustra el punto que debido a que los niños no han tenido una experiencia sexual, no pueden ver a la pareja, sino solo los delfines. Los adultos casi siempre solo ven una imagen sexual y tengo que perfilar los delfines para ellos antes de que puedan verlos.


El objetivo de este ejercicio es fomentar la conciencia de que no existe el bien o el mal absoluto, pero meramente perspectivas diferentes. Podríamos eliminar gran parte del conflicto que tenemos con otros al estar más abiertos a diferentes opiniones y perspectivas. Y eso es cierto, cuando estamos hablando de personas que conversan o compañeros de trabajo que resuelven un problema. A nivel social, sin embargo, no podemos tener diferentes perspectivas de nuestra realidad compartida.


Los adultos normales y sanos, incluso si tienen sus propias realidades personales, aceptan que su realidad individual se encaja en un marco de hechos, reglas y una comprensión compartida de las imagenes donde, basándose en la observación o la evidencia científica, el mundo funciona de una manera específica. El sol siempre sale por el este. La tierra gira sobre su eje. El cuerpo humano necesita agua para sobrevivir. Cuando se nos presentan hechos, tenemos la opción de cambiar de opinión. Pero incluso si nosotros decidimos ignorar un hecho, no podemos ignorar que, independientemente de nuestras percepciones individuales, todos tenemos una realidad compartida y aceptación en la sociedad significa que estamos de acuerdo con eso y que nuestras libertades son limitadas en función del impacto que tenemos en los demás.

Todos tenemos derecho a creer lo que queramos hasta el punto de causar daño a otros. Entonces perdemos ese derecho. Incluso en un país individualista como los Estados Unidos, la libertad individual solo llega hasta cierto punto. No tenemos derecho a causar dolor y sufrimiento a otros, daño económico, enfermedad o muerte. No tenemos derecho a derrocar a nuestro gobierno porque no nos salimos con la nuestra en una elección. No tenemos derecho a declarar la exención de las normas de seguridad y salud pública con el fin de evitar los inconvenientes que conllevan porque como miembro de la sociedad, tenemos una responsabilidad con los demás, no solo con nosotros mismos.


Antes de que podamos comenzar a sanar, todos tenemos que aceptar nuestro papel individual en la sociedad. Son nuestras acciones que mejoran la sociedad o la disminuyen? ¿Estamos contribuyendo al bien mayor o reteniéndolo? ¿Estamos tomando más de lo que damos? Como mínimo, nuestra elección de comportamientos puede ser neutral, donde al menos no estamos causando daño, pero es dando a los demás y en nuestra contribuciones que encontramos significado y propósito en nuestras vidas, entonces, ¿cuál es el final del juego al rechazar la participación?

El siguiente paso es la empatía y para mí, personalmente, es demasiado crudo en este momento para abordarlo. Puedo conseguirlo a veces, pero se necesita mucho trabajo interno, mucho perdón y mucho esfuerzo por dejar de juzgar y abrir mi corazón hacia aquellos a quienes no les importa si me causan daño a mi o a otros. Eso es lo que hace el ego y cuando estoy en un buen lugar, por así decirlo, puedo alcanzarlo. Pero hoy, el día después de presenciar lo que sucedió en Washington DC, no es el día. Yo primero tengo que sanarme del miedo profundo que evocó ese evento, relacionado con la sensación de que no podía soportar más incertidumbre, de ver a los alborotadores como "ellos" en lugar de como parte de nosotros, y de la ira hacia un líder que en realidad incitó a lo que sucedió sin responsabilidad alguna.


Pero llegaré allí porque tengo que hacerlo. Todos tenemos que hacerlo si queremos prosperar o tal vez solo para sobrevivir. La única forma de resolver nuestros problemas es cooperar y colaborar entre nosotros mismos, por lo que el perdón tiene que suceder, la empatía tiene que emerger y el juicio tiene que ceder. Entonces, ¿Cómo lo logramos esto? Empezamos por sanarnos a nosotros mismos. Mis meditaciones serán más largas y mis reflexiones más profundas durante las próximas semanas. Continuaré practicando la gratitud, incluso por los eventos que ocurren que me molestan porque cuando las cosas salen mal, aprendemos más. Y me recordaré a mi mismo que no soy una isla en sí, sino parte de una sociedad de la que soy responsable de contribuir para hacer mi vida, así como la de los demás, mejor.


Esté a salvo, use una máscara y este presente en la atención plena. Concéntrese en sanarse a sí mismo antes de intentar a sanar el mundo. Y recuerde que al final, todos queremos las mismas cosas: paz, buena salud, estabilidad financiera, amor y felicidad. Si siente que ni siquiera puede comenzar este proceso, intente la meditación de la bondad amorosa. Puede encontrar varias versiones en línea, incluyendo una meditación guiada en nuestro canal de YouTube.

Sea consciente de sus sentimientos y no olvide practicar la autocompasión. Hasta la próxima!

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