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  • teresamckee

La Responsabilidad Individual Cuenta

¿Puede creer que lo hemos logrado? Finalmente es el último día del año 2020, un año que la mayoría estará feliz de ver llegar a su fin. Todo es mental, por supuesto. No habrá diferencia real entre esto por la mañana y mañana por la mañana, pero el primero del año siempre trae esperanza para un año mejor y yo, por mi parte, estoy a favor de la esperanza.

Si bien hubo mucho caos, tragedia y miedo durante este año, pasé un tiempo ayer reflexionando sobre cómo me beneficié de los eventos que ocurrieron y las áreas donde las cosas no salieron tan estupendas. Creo que es importante mirar hacia atrás, brevemente, para procesar lo que ha ocurrido, para reconocer y estar agradecidos por lo que tenemos y responsabilizarnos por lo que sea que no haya ido de la manera que hubiéramos deseado.


Me sorprendí felizmente darme cuenta de que definitivamente gané más de lo que perdí en el año 2020. Aunque no me sentía así mientras lo estaba experimentando, mis relaciones son más fuertes, mi negocio ha siguió creciendo y he ganado claridad sobre la dirección que quiero tomar en el nuevo año. Volví a mis viejos pasatiempos y volvi a encontrar el placer de cocinar y hornear. Reconocí hábitos que necesitaba cambiar para servirme mejor. La lista continúa y es bastante larga, así que definitivamente estoy muy agradecida por esto. El área con la que más luché fue mi salud. Después de 25 años de perfecta salud, me desperté una mañana a finales de verano y no podía levantarme de la cama. Definitivamente era una cosa aterradora, pero mis caderas simplemente no respondían. Una vez que coloque mis piernas en el suelo, descubrí que todavía podía caminar y cuanto más caminaba, mejor se sentían mis caderas, así que asumí que el problema era que me había vuelto demasiada sedentaria y solo necesitaba moverme más.

Durante los siguientes meses, el dolor aumentó y se expandió a mis hombros y manos. Me entere de una afección llamada polimialgia reumática, así que fui al médico para ver si ese era mi problema, que lo era. El dolor era insoportable y el costo mental de no poder usar mis brazos, necesitar ayuda para vestirse y sentirme tan restringida con mi cuerpo, además de estar restringida a mi hogar, definitivamente representó un desafío mental para mí. El único tratamiento para la PMR son los corticosteroides y aunque por la mayoría de mi vida no he usado prescripciones médicas, decidí intentarlos a pesar de una gran cantidad de efectos secundarios para no solo obtener alivio del dolor, pero para moverme libremente de nuevo.

Ahora cada día es algo desconocido. Algunos días soy móvil y casi sin dolor. Otros días no. Algunos días soy lo que se conoce como menta de Pred (la medicina es prednisona) y no puedo pensar claramente o enfocarme en absoluto. Otros días soy afilado como una abuja. Algunas noches duermo 8 horas o más, otros tan solo 3. Ha sido inquietante por decir lo menos, pero practicar la atención plena me ha ayudado a aceptar que es lo que es. Puedo optar por tener fe en que mi médico sabe lo que está haciendo, que dentro de un año pueda eliminar los esteroides y que mi cuerpo sanará y continuará apoyándome. También puedo responsabilizarme de cómo esto sucedió. Este es el aspecto que muchas personas evitan, pero creo que es muy importante para asegurarme de que nada como esto vuelva a suceder, al menos lo que esté bajo mi control.


No estoy hablando de culpar en absoluto. Como ocurre con muchas enfermedades, se desconocen las causas PMR, pero la ciencia asume que es de naturaleza bacteriana o viral. En otras palabras, no sabemos. Pero sé que estaba absolutamente bien y que no tenía ningún problema de salud hasta que esto sucedió y que definitivamente hubo un cambio importante en mi comportamiento antes de este evento. Pare de moverme. Hasta marzo de este año, mi trabajo estaba muy en el público. Facilitaba talleres en hospitales y organizaciones. Hablaba en conferencias. Viajaba. Facilitaba el grupo de meditaciones y retiros. Asistía a muchas reuniones en todo el condado. Iba al gimnasio cada semana. Estaba en movimiento, mucho.

Con el cierre inesperado de casi todo, pasé de dar vueltas a sentarme en una silla frente a la pantalla de una computadora durante 10 a 12 horas al día, todos los días, y durante la noche. El estudio aquí tiene solo unos 300 pies cuadrados y probablemente no tomé más de unos pocos cien pasos al día durante 4 meses seguidos. Estaba enfocada en renovar el negocio para asegurar su continuación y no pensé en lo que le estaba haciendo a mi cuerpo.


No digo que sea culpa mía que me enfermé, pero acepto que contribuí a ello. Seguro yo pude haber contraído un virus sin síntomas que lo llevaron a esto, pero mi instinto me dice que el verdadero culpable fue ser completamente sedentaria, lo que debilitó mi cuerpo, permitiendo que esta condición manifestara. Me volví inconsciente acerca de mi salud porque estaba tan abrumada con la cambios necesarios para renovar el negocio. Estoy segura de que no estoy sola en esto. Nuestras mentes pueden solo enfocarse en tantas cosas a la vez y mi prioridad definitivamente era trabajar. Pero mirando hacia atrás podría haber tomado más descansos, podría haber prestado atención a mis molestias físicas cuando eran menores y tomar medidas en ese momento, y podría haber sido más consciente de lo que estaba ocurriendo.

Creo que mi situación es un gran ejemplo de comportamiento consciente versus inconsciente, así como importancia de la responsabilidad. Por supuesto que lamento no estar bien, pero no lamento haber logrado lo que necesitaba para mi trabajo. Haciéndome responsable de mi condición, mis acciones ahora son más conscientes y puedo concentrarme en los cambios que necesito hacer para poder sanar y asegurar que no se repita esto en el futuro. Puedo reconocer que me permit perder el equilibrio. Puro trabajar y no jugar, no hacer ejercicio o dormir lo suficiente no es un estilo de vida equilibrado. Recuerdo haber pensado en esto varias veces pero anularía las preocupaciones al diciéndome a mí misma que era solo temporal. Que volvería a un equilibrio más normal pronto. Evidentemente, no lo suficientemente pronto.


Mi cuerpo nunca ha respondido bien a las medicinas, pero no solo estoy tomando la medicación, sino todo lo que pueda para apoyar mi cuerpo mientras atraviesa esta prueba. Estoy siendo muy amable con yo misma en los días en que estoy algo chiflada. Incluso estoy agradecida de haber recibido esta llamada de atención para recordarme que incluso en circunstancias muy inusuales, nunca podremos tomar nuestra salud por dado y tengo la suerte de no haber contraído algo más serio. Y lo haré continuando siendo responsable de mi salud y tomar acciones conscientes en respuesta a lo que venga después.

Fue una feliz coincidencia que conocí a la evangelista de la responsabilidad, Stephanie Reh, hace un par de meses. Tenga en cuenta que la coincidencia no significa accidente. Significa dos o más cosas o eventos que coinciden. Stephanie es una entrenadora de liderazgo con la misión de difundir el mensaje empoderador de responsabilidad y el impacto positivo que una persona puede tener cuando lo acepta. No podría estar más de acuerdo y me complació mucho que me pidieran participar en La próxima Masterclass Summit de Stephanie, Get Out of Your Own Way.


La reunion presentará a 30 expertos hablando sobre cómo eliminar las creencias, excusas y distracciones que nos impiden abordar nuestros objetivos más ambiciosos, con un énfasis en estar al servicio de los demás. Creo que ahora es más importante que nunca, ya que mucha gente está luchando o sufriendo. Tenemos un largo camino por recorrer antes de salir de esta condición pandémica y a medida que entramos en el nuevo año, muchos de nosotros tenemos grandes decisiones que tomar sobre nuestro trabajo, nuestra vida personal y nuestras comunidades.


Stephanie entrena a sus clientes para crear una visión clara de lo que quieren, para diseñar un plan sólido para lograrlo y reclutar apoyo para asegurar que se cumplan los objetivos. Y ella por supuesto también insiste sobre la responsabilidad total durante todo el proceso. Con frecuencia, lo único que nos impide de lograr lo que queremos son nuestros propios procesos de pensamiento y comportamientos. Y tenemos control sobre eso!


Entonces, ¿qué quiere en el año 2021? ¡Sueñe grande! Escríbalo y después pregúntese qué es lo que lo esta evitando que lo contraiga. Uno de los temas que discutimos Stephanie y yo fue cómo creamos nuestras propias reglas que nos impiden hacer lo que queremos. Si cree que no puede hacer algo, mire la regla que ha creado a su alrededor. ¿De dónde vino esa regla? ¿Por qué no cambiar la ¿regla? También hablamos de personas que piensan que no pueden hacer algo debido a las circunstancias que estamos viviendo, pero de hecho, este es el momento perfecto para intentar algo nuevo, para tomar ese riesgo, lo que quizás no haya podido hacer antes. Este es uno de los momentos más singulares de la historia en el sentido de que la gente juzga mucho menos lo que otra persona están intentando. La mayoría de la gente tienen que hacer grandes cambios ahora, así que aproveche el hecho de que hay menos barreras en este momento de muchas maneras. Y hágase responsable de sus acciones y resultados.

Independientemente de lo que decida hacer a continuación, le deseo éxito y espero que el año 2021 sea un año más feliz y saludable para usted y sus seres queridos.

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